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Occidente

El salitre devenido en aliento terrenal
a mi nostalgia arrulla su suspiro
ese marullo eterno en mi ventanal
suscito el espacio quedo de aquel respiro

Cúmulo caliente
         es añoranza recurrente
el desvarío de ese futuro incierto
a una quimera mi pensar atiende
halo inquieto de luz eterno

La sal de los ojos quema el tiempo
eternas estas noches de piedra y sus horas
de asfalto caliente añoro el encuentro
en la hiel y las marchitas rosas

Con mil rostros animal de mi habitación
los desencuentros y desatinos espero
ciudad en idilios de brisas y desaparición
desde mil pedazos a tu encuentro roto y áspero desespero



Excusa

Se me olvidó apagar la luz, al salir de mi habitación, al despellejar mi vida antigua de esas paredes ahora enmohecidas, hace tanto tiempo que despegué la carne, que desollé la sal, y aún pensando en ese portal, el de madera que nunca quise dejar, hoy tengo el presentimiento de haber olvidado el foco incandescente de ese lugar ambivalente, era rojo, amarillo, era azul o ¿cambiaba con el frío?, lo irreal es que está encendido, olvidé apagar la luz, ya sabía yo que no debía volar, no debía cambiar la piel de mar...por esta costra de cal, una horrible masa de pétalos de agua salada, ¿será que nadie se entera que incandescente su fulgor ha de cesar?, debí fijarme mejor, fue el complicado proceso de muda de piel, eso de tomar lo más banal y como precaución arrojarlo al solar, que se tueste y no más, se me olvidó accionar le interruptor, allá está inerte, burlándose de mi, encendido e incandescente, sabiendo que no es algo trivial pero tampoco tan importante como lo fue escapar, pero allí e…

Estoy

Se me va pasando el tiempo, entre idilios y rencores, bocanadas y tragos, el mismo veneno de la noche, de saber el camino desdibujado, de conocer las horas pasadas el futuro seguro decidiría asomar su rostro en la dirección contraria del umbral pesado de piedra mustia, por el cálido olor a piel quemada, por el sol inclemente de las tardes inertes, ahí en el patio de los recuerdos, el sol y el agua, el limón y la sal, las sillas blancas que cortan nuestras piernas, la marea de risa que anuncia la nostalgia y melancolía, cuando se iba el día, bajaba la noche, aún fresco el clamor de los anhelos, reverberaba la antesala de los sueños, no quería dormir, ¿para qué?, aquí y ahora, allá y entonces, igual las horas de piedra caen en los arrabales del destino, en la música sombría del tic y el tac del reloj etéreo, del falso tiempo, pesados los recuerdos, se va pasando el tiempo, encoge y estira, arroja la plusvalía, se deviene la verdad dibujada en números superfluos, así se me va pasando el …

El sabor de la noche

Ya había olvidado el sabor de la noche, incluso bebiéndola eternamente el paladar se puede engañar fácilmente lejos del umbral con aquella luz, esa que anunciaba el descanso, aún así, hoy después de escuchar el relato del sol, lanzar mi plegaria al viento esperando acuse de recibo en el otro extremo del espejo, me quedo con el sabor de la penumbra, de nuevo saboreo los anhelos de aquella etapa, la arrogancia vaciada en el cenicero, recuerdo con cada sorbo volver a desconocer el destino y vetar la nostalgia, es imposible, el frío de la tarde te recuerda que el sol no es el mismo, otra latitudes, otros golpes de lengua en el infinito espacio del desvarío de no pertenecer, la otra acera siempre en dirección errónea, pero aún así te saboreo, como si estuviese en mi habitación, esperando atinar otro desencuentro, como aquellos días de sal y sábila en infusiones de esperanza baldía, el humo, el aire de artificio, de nuevo sentado en el sofá, viviendo el hastío, partir y no volver, volver y …

Es el aquí

¿Cómo devolver los pasos al camino, si han pasado quién sabe cuantos kilómetros desde el día en que salí y las tardes recorridas? ¿cómo decirle a los pies que siga el camino de regreso, si no hay?...es querer tomar el reloj y retroceder manualmente la vida, es inútil pensar, ya cansado de este monólogo rutinario con el que me convenzo día a día de lo que el nano dice, caminando, dejando estela y volviendo a pisar este asfalto frío y apático,  las razones sobran para ver el mismo cielo que me despidió, pensar en las aceras ahora destruidas de mi ciudad, añorar el calor agobiante y la vida que se desdibuja en este presente etéreo, que divertido sería volver, decirle al tiempo aquí estoy, voy perderte entre tantas banalidades, voy a destilarte a fuego lento, que me encerraré en mi cuarto con todos mis fantasmas y los disfrutaré sin importar cuanto duelan, que de nuevo abrazaré al solo que se colará entre las persianas, ¿cómo hacer toso es, si estoy tan lejos de poder volver a mi prisión?…

Repositorio de recuerdos

Esta noche, luego del frío intenso que deja la despedida del sol, después del baño de melancolía reflejado en el asfalto ardiente de las noches olvidadas por mi andar, ese que no puedo pisar, allí encuentro de nuevo las horas que deseo habitar, me veo perdido, de nuevo, en la acera equivocada, en el río de lágrimas de una nostalgia forzada, los sonidos recuerdan a la habitación, me quedo esperando y encontrar que todo está igual como lo dejé, pero no, el tiempo pasó, quito el color de las paredes, volvió sepia el amanecer...renacer del hastío, permanecer en la zozobra del presente, dejando atrás ese deseado pasado, en la frontera de la noche no es tan claro el camino de regreso, se borra y no logro devolver los pasos, el tiempo y la maldita mala hora del destino, mañana amanecerá pero allá amanece sin mi...una hora antes...el sol se burla de mi desespero...allá dónde mi vida espera sentada, jugueteando con los momentos, allá sentada tomando el sol, sin preocupación de no pertenecer...

Un mar de esperas

En el vaivén de la noche, las horas, de un lado a ninguno, por la falsa agonía del tiempo, el destino se ríe de nuevo, pero la barca navega, se va, y así entre los ramales de un océano de ilusiones derrapa el auto en el puerto de las ilusiones y se embarca en un mar de esperas...