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Mostrando las entradas de 2017

Las tardes del sol

Claridad profuga de ráfagas de luz
Hirviente testigo de sonrisas sobrantes
Acumula visitas en horas demoradas
Después del toque del portón azul La cena servida se enfría entre palabras
Mínima relevancia al reflejo del tiempo
Un mantel de hilos que ya no existe
se llevó esos olores que a la tarde vestían Toda esa fantasía en la neblina
De fotos perdidas, enmohecida
Es la mente que todo lo olvida
Momentos estáticos dibujados en la retina Un reloj arrastrando los escombros
Desnuda al patio durante la cena
Después de alzar vuelo el portón entre asombros
El resquicio de fotos viejas escapa ardido

La incierta calma

Derramar mi verbosidad habitual incierta se torna de nuevo esta calma desvelada anacrónica de arrabal por un cuerpo etéreo que mi mirada no agobia su caminar
De nuevo desvelos y cartas sin terminar que no sepas escuchar las mejores frases desenvainadas quizás viene a visitar la tortura del pasado cómo es su costumbre, tan impreciso y sin invitar
No es lo mejor que mi pluma puede ofrecer de hacerte voltear ves la necesidad la mitad de la fascinación  lo vuelve a estropear la ilusión sin embargo, en lo onírico se dibuja tu camafeo                                                      temor inesperado de esa silueta fantasmal
Que después de tanto tiempo esta incierta calma se vuelva a quebrar a temblar vuelve la divinidad de mi soledad sus alhajas cuelgo en el altar
Hacia una oleada de sentimientos naufragar





Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar
su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo
escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta
incluso la muerte en domingo no se da tregua
hasta el viento su soplido lo regala al olvido
y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar





De aquí me tocará volver

Como querer forzar a la palabra para encontrar la rima con el pasado, no es fácil descubrir el pesado granizo en las manos, no después del sol y el sudor de las horas
                                                                                          bañando la indumentaria de la vida
divertido sería contar todo esto de no pertenecer cuando la luz no le quede más remedio que dibujar un arrebol, y sin embargo
                                 en vano sueño desvelos y pisadas
hablar de canciones y noches, del frío y un blanco saturando la vista en el eterno invierno desprevenido y amenazante, de aquí me tocará volver no a mi casa, no a mi país, volver a mi, cuando la única salida sea envejecer









Occidente

El salitre devenido en aliento terrenal
suscito el espacio quedo de aquel respiro a mi nostalgia arrulla su suspiro
ese marullo eterno en mi ventanal
Añoranza recurrente         Halo inquieto de luz eterno Desvarío de futuro incierto
a una quimera mi pensar atiende

La sal de los ojos quema el tiempo
eternas estas noches de piedra y sus horas
en la hiel y las marchitas rosas de asfalto caliente añoro el encuentro

Con mil rostros animal de mi habitación desde mil pedazos a tu encuentro roto y áspero
            los desencuentros y desatinos anhelo
a la ciudad en idilios de brisas y desaparición.


Excusa

Se me olvidó apagar la luz, al salir de mi habitación, al despellejar mi vida antigua de esas paredes ahora enmohecidas, hace tanto tiempo que despegué la carne, que desollé la sal, y aún pensando en ese portal, el de madera que nunca quise dejar, hoy tengo el presentimiento de haber olvidado el foco incandescente de ese lugar ambivalente, era rojo, amarillo, era azul o ¿cambiaba con el frío?, lo irreal es que está encendido, olvidé apagar la luz, ya sabía yo que no debía volar, no debía cambiar la piel de mar...por esta costra de cal, una horrible masa de pétalos de agua salada, ¿será que nadie se entera que incandescente su fulgor ha de cesar?, debí fijarme mejor, fue el complicado proceso de muda de piel, eso de tomar lo más banal y como precaución arrojarlo al solar, que se tueste y no más, se me olvidó accionar le interruptor, allá está inerte, burlándose de mi, encendido e incandescente, sabiendo que no es algo trivial pero tampoco tan importante como lo fue escapar, pero allí e…

Estoy

Se me va pasando el tiempo, entre idilios y rencores, bocanadas y tragos, el mismo veneno de la noche, de saber el camino desdibujado, de conocer las horas pasadas el futuro seguro decidiría asomar su rostro en la dirección contraria del umbral pesado de piedra mustia, por el cálido olor a piel quemada, por el sol inclemente de las tardes inertes, ahí en el patio de los recuerdos, el sol y el agua, el limón y la sal, las sillas blancas que cortan nuestras piernas, la marea de risa que anuncia la nostalgia y melancolía, cuando se iba el día, bajaba la noche, aún fresco el clamor de los anhelos, reverberaba la antesala de los sueños, no quería dormir, ¿para qué?, aquí y ahora, allá y entonces, igual las horas de piedra caen en los arrabales del destino, en la música sombría del tic y el tac del reloj etéreo, del falso tiempo, pesados los recuerdos, se va pasando el tiempo, encoge y estira, arroja la plusvalía, se deviene la verdad dibujada en números superfluos, así se me va pasando el …

El sabor de la noche

Ya había olvidado el sabor de la noche, incluso bebiéndola eternamente el paladar se puede engañar fácilmente lejos del umbral con aquella luz, esa que anunciaba el descanso, aún así, hoy después de escuchar el relato del sol, lanzar mi plegaria al viento esperando acuse de recibo en el otro extremo del espejo, me quedo con el sabor de la penumbra, de nuevo saboreo los anhelos de aquella etapa, la arrogancia vaciada en el cenicero, recuerdo con cada sorbo volver a desconocer el destino y vetar la nostalgia, es imposible, el frío de la tarde te recuerda que el sol no es el mismo, otra latitudes, otros golpes de lengua en el infinito espacio del desvarío de no pertenecer, la otra acera siempre en dirección errónea, pero aún así te saboreo, como si estuviese en mi habitación, esperando atinar otro desencuentro, como aquellos días de sal y sábila en infusiones de esperanza baldía, el humo, el aire de artificio, de nuevo sentado en el sofá, viviendo el hastío, partir y no volver, volver y …

Es el aquí

¿Cómo devolver los pasos al camino, si han pasado quién sabe cuantos kilómetros desde el día en que salí y las tardes recorridas? ¿cómo decirle a los pies que siga el camino de regreso, si no hay?...es querer tomar el reloj y retroceder manualmente la vida, es inútil pensar, ya cansado de este monólogo rutinario con el que me convenzo día a día de lo que el nano dice, caminando, dejando estela y volviendo a pisar este asfalto frío y apático,  las razones sobran para ver el mismo cielo que me despidió, pensar en las aceras ahora destruidas de mi ciudad, añorar el calor agobiante y la vida que se desdibuja en este presente etéreo, que divertido sería volver, decirle al tiempo aquí estoy, voy perderte entre tantas banalidades, voy a destilarte a fuego lento, que me encerraré en mi cuarto con todos mis fantasmas y los disfrutaré sin importar cuanto duelan, que de nuevo abrazaré al solo que se colará entre las persianas, ¿cómo hacer toso es, si estoy tan lejos de poder volver a mi prisión?…

Repositorio de recuerdos

Esta noche, luego del frío intenso que deja la despedida del sol, después del baño de melancolía reflejado en el asfalto ardiente de las noches olvidadas por mi andar, ese que no puedo pisar, allí encuentro de nuevo las horas que deseo habitar, me veo perdido, de nuevo, en la acera equivocada, en el río de lágrimas de una nostalgia forzada, los sonidos recuerdan a la habitación, me quedo esperando y encontrar que todo está igual como lo dejé, pero no, el tiempo pasó, quito el color de las paredes, volvió sepia el amanecer...renacer del hastío, permanecer en la zozobra del presente, dejando atrás ese deseado pasado, en la frontera de la noche no es tan claro el camino de regreso, se borra y no logro devolver los pasos, el tiempo y la maldita mala hora del destino, mañana amanecerá pero allá amanece sin mi...una hora antes...el sol se burla de mi desespero...allá dónde mi vida espera sentada, jugueteando con los momentos, allá sentada tomando el sol, sin preocupación de no pertenecer...

Un mar de esperas

En el vaivén de la noche, las horas, de un lado a ninguno, por la falsa agonía del tiempo, el destino se ríe de nuevo, pero la barca navega, se va, y así entre los ramales de un océano de ilusiones derrapa el auto en el puerto de las ilusiones y se embarca en un mar de esperas...

Adiós...hasta pronto

Así se escapa el tiempo, entre las horas y el viento, la noche y el día, el agua y el alcohol, como el devenir de los segundos, inmerso en su pasado, descosiendo el presente para saborear su futuro, lejos, en un ambiente sin premonición, ahí vaciará sus horas, se desvelará y caminará inerte, sin pasado en el presente, sin las horas de piedra ni el ventanal permanente, la habitación camaleón se desvanece, es intermitente, caminar en el frío persistente, en la tarde nublada de su mente, se fue una etapa, la de la mente, indeciso aún está del remitente que en sus cartas colocará por siempre, un paso más lejos de ese sol incandescente, la niebla y el frío, el alcohol y el desvarío, y no quiso pensar en el espacio insolente, que le devuelve la mirada airada y sus ráfagas de ilusión, así se despide de la tierra de la confusión,  le dice adiós a las madrugadas perdidas, bendice las calles marchitas, se sienta en el asfalto de sus días y se despide del calor eterno de los días de luna y las n…

Buenos Aires

En buenos aires el frío arremete en agosto mientras el mundo te dice que es verano, el cono sur te sorprende con las ráfagas de frío olvidado por el colectivo, descubres pasajes olvidadizos en las aceras de la eterna buenos aires, la ciudad que nunca duerme te recibe con las luces de la noche haciendo fiesta por las horas venideras, una playa Macedonica tan cierta y tan absurda, fito dice que  viven Borjes Dios y el rock and roll, nunca más cercano a la verdad, el tango te deslumbra en la florida, las calles te dibujan la verdad de las desesperación, confusión del día o la noche en los aposentos de un viejo almacén, malos tiempos para hacer una noche de verdades, el luna park te parece un fantasma de tu historia, el puerto madero, la boca y la dulce espera en palermo, el frío del río de plata, que delicia volver a buenos aires por primera vez, colores y una historia inmigrante, una 9 de julio de fiesta y las aceras te brindan la compañía como eternas guías de todos los forasteros, en …