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Plusvalía de la noche

Se desveló la noche anacrónica del fin de semana y se le pasó la hora del amanecer quemando las nubes volvió a celebrar el alcohol del demonio que se encierra en las horas del cenit hace arder la garganta con las quemaduras del licor que pesada la bruma de la mañana que no se percata de la noche aún despierta, destila el sudor divino de las razones venideras para que esperar la luz, las sombras...premonición del tiempo y la luna encierra las falsas corazas del alma derramar las lagrimas estériles del destino las risas vacuas del mañana sólo el amarillo del ámbar líquido la panacea del mundo al viento del alivio se reflejan en las horas del hastío pesadas lágrimas de cal y miel derraman los ojos núbiles de aquel pasado en los tiempos en los desvaríos la noche del día el alcohol de la plusvalía de la noche

Ya es madrugada

las sombras viajan en mi ventana en el pesado barco que navega por la bruma de la noche sonrientes calaveras se dibujan entre las olas de la neblina desconocidos espantos visitan mi soledad como una acuarela en movimiento sobre el vitral del tiempo con la hoz en mano me indican su camino estupefacto les regalo unas letras no escucharán el silbido de mi susurro nunca las frases destiladas por mi garganta serán relevantes al tiempo ignoradas siempre por su lujuria al andar

10:25 pm

Salir a desafiar el frío con los huesos después de la visita del pasado lejano las risas y el ardor del viento en la piel curtida de recuerdos una oleada en la marea del viento para volver a ser yo sin descubrir la conciencia de la noche permanecer oculto en las falsas sombras de una mentira fui yo, pero no volví a verme allí no me percaté de las horas ocultas en  la solapa pesaban las  notas del piano que dibujaban la habitación  la reverberación y el licor amargo como siempre, dulce en su compañía nunca más en esta noche de reflejos de neón afuera ya dentro...lejos de los anhelos la fecha de no volver... las pisadas borradas por la marea el tiempo diluido en la botella la del adiós a la soledad mustia de mis ojos

A la sangre del recuerdo

Desdibujada entre la bruma del manto nocturno como la visita fantasmal indeseada viene la nostalgia acompañada de su inseparable melancolía dejé abiertas las ventanas sin razón entraron por esos tiempos de memorias detenidas bañadas de alcohol divino pero diluido por la amargura del tiempo bañé mis rostro de nuevo conmigo y desvelado me fui por los techos del pasado perdido en el recóndito espacio de algún ayer un día sin contar de aquel presente lejano de ese pasado de mi futuro de esa hiel que envenena lentamente la sangre del recuerdo

Allá voy de nuevo

Buscando la inspiración de nuevo en sonidos redundantes miserable la mirada que me devuelve el espejo la maldita desgracia de saber quien en realidad soy allá voy otra vez rodando en mil pedazos por la escalera de esta noche

A Falta de Despedidas

La memoria se revela en letras que no ha podido derramar entregó al olvido como declamar las horas Una despedida por miedo a ser olvidada no ha sabido conjugar Al peso del polvo sobre sus alas sigue sin recordar cómo olvidar amenaza su prepotente ilusión de permanecer acumula su plusvalía en los recovecos del presente ese que ha debido sacudir con un adiós y temerosa cierra los ojos a la espera del tiempo tan amargas a su lengua se rehúsa a combinar esas palabras secas ya las venas por el hastío         y ella tan altiva reniega su propia decadencia viste con harapos de segundos su glamur

Ramos de Soledad

Se le cansó el alma de arrastrar sus huesos Limpió de su solapa los imperdibles Y desplomado por el peso de las tangibles carnes Bajó los brazos    se rindió al andén de los espejismos Repartiendo ramos de soledad a los callejones de luz Quiso el cielo volver por la vacua ensenada Destilando gotas de vacío zigzagueaba las calles amanecidas Nunca las perdonó     y      sin embargo su ritmo tararea Dibujaban las horas en piedra lo tardío de su parecer   No le permitió la pesquisa del alma su tiempo y desvelaba la mirada aciaga a una quimera en madrugada para no volver a encausar su misma naturaleza ensimismada Ni permitir a la altanera paciencia cuestionar su hastío