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El artificio de mi verdad


Mirando bajo las estrellas, la noche ya no se pinta tan amena, resonaban carcajadas y ahora el olor a la cerveza marchita el cuarto vacío, penumbras eternas de cuadros inconclusos, lástima del tiempo, esclavo del destino, pensé en olvidar pero no recordaba que no podría hacerlo, caí, fue el vaivén de la noche, haciendo cosas de mala gana y durmiendo por inercia monótona, me descubrí hastiado de la memoria, vi y sudé luna, el calor inclemente de los pensamientos secados al sol, luz y noche aurora y ocaso, se funden en días obtusos, los ángulos de la muerte dibujados en sombras más oscuras que la noche, pasó el vino, llegó la vida, se extingue la sangre seca de las paredes de mi habitación pero nunca encontró una razón para saludar, se habría ido más allá del tiempo en callejones vacíos, los de mi memoria, los de ella y su impaciencia infinita, peor que la mía, viví las sombras envuelto en sábanas benditas, una calada más y se acaba rutina, sin darme cuenta así nomás, como el cuervo en el umbral, nunca más, parece desvarío de las horas, pero el tiempo se lamenta en su cara, es la mía, la vida, la noche, las horas y el reloj, descubrí el artificio de mi verdad…

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Para quien no quiere Llegar

Otra vez en la encrucijada de mi acostumbrada vigilia El silencio reverberando en lugar de tu compañía atemporal  y como siempre, desde mi balcón, agito la copa vacía Pero tu ausencia no escucha los ecos de este momento ideal  Tu soliloquio escurre las palabras que espero con demasía  Sigues postergando mi estadía junto a tu sitial    Porque nuestra geografía se vuelve distancia imposible de franquear Está fraguada por linderos y mares de ansiedad Se devela que no hay atajos, ni recodos para quien no quiere llegar Demuestra ese hábito tu mirada al virar lejos de mi soledad Siempre a paisajes ajenos a mi sabana suele vislumbrar Incuestionablemente la cuestión suele aflorar ¿no hace mella mi letanía en tu individualidad? ¿No acorta los pasos mi verborragia ensimismada al gritar?  No queda más que hacia atrás empezar a marchar en soledad Devolver los pasos, que, aunque perdidos, sus huellas algo nos deberán enseñar    

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta incluso la muerte en domingo no se da tregua hasta el viento su soplido lo regala al olvido y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar

El prodigio destino

 Revisé el relicario entre las alhajas de nuestra estadía Minuciosamente con mirada distraída en la copa medio vacía Se desliza por mi mente el dulce recuento de madrugadas robadas  Bajo una luz poco común, una que nunca encontré entre mis albas Descubrí que tu mirada, esos ojos café tatuaron un sur distinto a mi latitud acostumbrada Bosquejan un escrutinio distinto debajo de mi Ecuador conocido Y como asidua a mí,  rompiste los linderos de mi Alhambra  Poco a poco las fronteras de este corazón se dieron cuenta de algo desconocido Así, el  volver a mí se ha convertido en un renacer de viejos destinos Con un calor de besos apasionados, mordiendo los labios de nuestros días Apasionadas sábanas dibujan nuevas madrugadas incógnitas  Y un beso de despedida dibuja el cenit en nuestras mañanas Para luego iniciar este ciclo divino de encontrarnos en lo clandestino En habitaciones no tan extrañas, entre sábanas menos ajenas  Un vaivén de besos y vino, converger...