Suave y lento el tiempo lleva las horas, las horas eternas, las de sol, el día de luna, la visita del destino, la noche de las estrellas, el fulgor de los ojos perdidos sobre las nubes del pasado, esa noche, la de la luna llena, la de las horas de piedra, cuando caía el sol a través de la ventana, el movimiento de las persianas, así de día y noche, un buzo en el espacio orbitando el aroma que dejaban tus pasos, la fragancia de mis años perdidos, la fragancia de la memoria oculta, el subconsciente de la plusvalía tardía, los recuerdos de las lágrimas, falsas, sinceras, de cartón...somos como el desperdicio de lo que quedaba en el pavimento de la soledad, más allá de la avenida, en la calle eterna de calor, la miel de los labios, el silbido del viento, deambulamos por el espacio real de lo que fue la fantasía de nuestros días venideros, porque no sabemos que depara el destino, el destino,de visita, ¿té o café?, la hora de la verdad, de noche nada más y así la memoria se apresura en guardar los momentos como momentos estáticos sin esperar que el tiempo decida lo que los pasos dirán más tarde.
El extraño espacio virtual de mi memoria se encapricha por regurgitar sobre este presente su pasado, y , cansado de estar en él, como polluelo abro mis fauces, devoro todo ese manantial de melancolía, entre risas y dolor me convenzo de que no volverá Esto de forzarme a escribir no está funcionando, pero siento un deber para con mi pasado hacerlo, porque se me agotan los pasajes que ya he escrito, se me acaban las frases de mi memoria, se me escapan los recuerdos entre las rejillas de mi mente abierta La música, los lugares, los viajes, mi habitación, sus paredes y mis noches, ese olor que me devolvió a esta etapa de no querer estar... volver a escribir, es dificil, debo encontrarme de nuevo, debo buscarme....
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