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No volver a atrás

Pesa la noche...no pensé que lo haría, las palabras que brotan del vaso de vino, como la copa se quiebran en el aire, son simplemente reflejos de un pasado etéreo, raro es el destino y mis manos añejadas a la rutina, no soy yo, es aquel quién me ve sentado en el espacio del futuro lejano que quedó tan rezagado en su propia cabeza, labios de sol...como las mañanas irrelevantes de agosto, son las horas infinitas de junio iguales a las sobras de las noches de mayo, arrogante como si fuese libre de su destino mira con desdén su futuro, ríe de su reflejo borroso entre el whisky y el alquitrán inhalado,  desperdicia otro minuto de su presente y decide patear el asfalto otra noche más cuando el alma no cargaba el peso del pasado, cuando la vida parecía más abierta como el ventanal de su cuarto, así se quedó ahí sin preocuparse por aquel que lo veía con envidia desde su futuro y prometiéndose a si mismo que nunca sería él, así se le pasó la vida y regresó al mismo sitio que tantas veces repudió, olvidado por el pasado inadvertido se encontró en su futuro sin querer estar sumido en el delirio de no volver a atrás.

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Para quien no quiere Llegar

Otra vez en la encrucijada de mi acostumbrada vigilia El silencio reverberando en lugar de tu compañía atemporal  y como siempre, desde mi balcón, agito la copa vacía Pero tu ausencia no escucha los ecos de este momento ideal  Tu soliloquio escurre las palabras que espero con demasía  Sigues postergando mi estadía junto a tu sitial    Porque nuestra geografía se vuelve distancia imposible de franquear Está fraguada por linderos y mares de ansiedad Se devela que no hay atajos, ni recodos para quien no quiere llegar Demuestra ese hábito tu mirada al virar lejos de mi soledad Siempre a paisajes ajenos a mi sabana suele vislumbrar Incuestionablemente la cuestión suele aflorar ¿no hace mella mi letanía en tu individualidad? ¿No acorta los pasos mi verborragia ensimismada al gritar?  No queda más que hacia atrás empezar a marchar en soledad Devolver los pasos, que, aunque perdidos, sus huellas algo nos deberán enseñar    

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta incluso la muerte en domingo no se da tregua hasta el viento su soplido lo regala al olvido y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar

El prodigio destino

 Revisé el relicario entre las alhajas de nuestra estadía Minuciosamente con mirada distraída en la copa medio vacía Se desliza por mi mente el dulce recuento de madrugadas robadas  Bajo una luz poco común, una que nunca encontré entre mis albas Descubrí que tu mirada, esos ojos café tatuaron un sur distinto a mi latitud acostumbrada Bosquejan un escrutinio distinto debajo de mi Ecuador conocido Y como asidua a mí,  rompiste los linderos de mi Alhambra  Poco a poco las fronteras de este corazón se dieron cuenta de algo desconocido Así, el  volver a mí se ha convertido en un renacer de viejos destinos Con un calor de besos apasionados, mordiendo los labios de nuestros días Apasionadas sábanas dibujan nuevas madrugadas incógnitas  Y un beso de despedida dibuja el cenit en nuestras mañanas Para luego iniciar este ciclo divino de encontrarnos en lo clandestino En habitaciones no tan extrañas, entre sábanas menos ajenas  Un vaivén de besos y vino, converger...