Arden noches y días, por igual, por simple memoria ardiente de recuerdos que queman, todo a la hoguera, se lavan las vidas con agua de sal, con lenguas de fuego, las flamas alimentadas por las memorias, desdibujando al tiempo mismo, haciendo inútil las palabras de miedo, todo arde, todo quema, así las cenizas alzadas al viento demuestran un viaje más que culmina en ardor, en la gran pira de recuerdos hastíos, de conversaciones estériles y discusiones tardías, arden las palabras, los minutos, arde el tiempo futuro, conjugando en pasado su destino, en las llamas de la verdad imposible de esquivar, allí arden las habitaciones, sábanas y viajes, los segundos, el agua y la sangre, todo se quema como papel débil al calor, tan efímeras cenizas brotan de tan largo tiempo, tan falsas las verdades, luego del fuego, las cenizas, no arden, sólo vuelan, desperdigadas al azar del tiempo, viajando más allá, dejando sola la hoguera frente a un mar tan vacío como sus entrañas, arde para no arder más, tu combustible vagamente desaparecerá, lo que hace que ardas, lo que quemas, lo que desvaneces e incendias...
El extraño espacio virtual de mi memoria se encapricha por regurgitar sobre este presente su pasado, y , cansado de estar en él, como polluelo abro mis fauces, devoro todo ese manantial de melancolía, entre risas y dolor me convenzo de que no volverá Esto de forzarme a escribir no está funcionando, pero siento un deber para con mi pasado hacerlo, porque se me agotan los pasajes que ya he escrito, se me acaban las frases de mi memoria, se me escapan los recuerdos entre las rejillas de mi mente abierta La música, los lugares, los viajes, mi habitación, sus paredes y mis noches, ese olor que me devolvió a esta etapa de no querer estar... volver a escribir, es dificil, debo encontrarme de nuevo, debo buscarme....
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