El pasar del tiempo en la noche de idilios prohibidos y de caricias clandestinas ocultas por la madrugada, ha mostrado que el sepia no es el tono de su predilección , sin embargo es pasado, quizás algunos días olvidados, monótonos, en espera de la caída del sol, las noches de lluvia que no permitieron la trascendencia de las horas furtivas que nos regalaba un nuevo anochecer, horas que en el futuro sería un presente de arrepentimientos, sin embargo allí están los momentos que pasaron y que debían pasar, estaban presentes en nuestros presentes por una razón, la vida era para vivirla y nada más... ocurrieron para agradecer a la noche poder disfrutarlos, para recordarlos, la noche de los silencios, la noches de las risas y el humo, aquellos días de calor en el frente, en la noche de nuestro pasado que nunca tuvo tiempo de tornarse amarillo.
El extraño espacio virtual de mi memoria se encapricha por regurgitar sobre este presente su pasado, y , cansado de estar en él, como polluelo abro mis fauces, devoro todo ese manantial de melancolía, entre risas y dolor me convenzo de que no volverá Esto de forzarme a escribir no está funcionando, pero siento un deber para con mi pasado hacerlo, porque se me agotan los pasajes que ya he escrito, se me acaban las frases de mi memoria, se me escapan los recuerdos entre las rejillas de mi mente abierta La música, los lugares, los viajes, mi habitación, sus paredes y mis noches, ese olor que me devolvió a esta etapa de no querer estar... volver a escribir, es dificil, debo encontrarme de nuevo, debo buscarme....
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