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La brisa que aviva las brasas

La mínima expresión de un sonido reverberante en esta sempiterna melancolía desdibujó el lindero de mí corazón

 hizo trizas la delgada línea de mí eterna timidez 

Y me convencí  para arrastrar de mis  arrabales esta prosa rota, 

        como tus ojos y mis labios.


Infinitas horas cómo piedra pasan

    Dibujan la plusvalía de este tiempo 

  Y esta noche de soledad pristina

 advirtió la desidia de tu estar en mí sacristía  como esas alhajas que ya nunca vestía,


 De marea alta y  baja luna... inesperadas confesiones entre recesos de esta ansiedad inventada


De honda respiración acelerada


Sin tinta virgen

Se me ocurre devolver al papel palabras 

       Esa misma con la que hace un siglo te escribía

 Con trillada mirada en mi rostro cobarde... Como tu ya la conocías... 


    Escudándome tras un enorme mar de lágrimas...

...a medio mundo de tu estadía, tan largo y ancho como esta cobardía mía.


Tarde es en las horas de nuestras vidas,

    Se nos ha hecho una costumbre lejana regalarnos minutos, sin tu saber que

   el alma lacia en el tiempo latía, sin celeridad, pasos pesados que devuelven a mi lo que alguna vez este tonto e ingenuo corazón consideró una quimera


 Soy yo este


 Quien camina eternamente en ensueños y  solanas laderas de tus caricias tardías...

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Para quien no quiere Llegar

Otra vez en la encrucijada de mi acostumbrada vigilia El silencio reverberando en lugar de tu compañía atemporal  y como siempre, desde mi balcón, agito la copa vacía Pero tu ausencia no escucha los ecos de este momento ideal  Tu soliloquio escurre las palabras que espero con demasía  Sigues postergando mi estadía junto a tu sitial    Porque nuestra geografía se vuelve distancia imposible de franquear Está fraguada por linderos y mares de ansiedad Se devela que no hay atajos, ni recodos para quien no quiere llegar Demuestra ese hábito tu mirada al virar lejos de mi soledad Siempre a paisajes ajenos a mi sabana suele vislumbrar Incuestionablemente la cuestión suele aflorar ¿no hace mella mi letanía en tu individualidad? ¿No acorta los pasos mi verborragia ensimismada al gritar?  No queda más que hacia atrás empezar a marchar en soledad Devolver los pasos, que, aunque perdidos, sus huellas algo nos deberán enseñar    

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta incluso la muerte en domingo no se da tregua hasta el viento su soplido lo regala al olvido y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar

volver a escribir

El extraño espacio virtual de mi memoria se encapricha  por regurgitar sobre este presente su pasado, y ,  cansado de estar en él, como polluelo abro mis fauces, devoro todo ese manantial de melancolía, entre risas y dolor me convenzo de que no volverá Esto de forzarme a escribir no está funcionando, pero siento un deber para con mi pasado hacerlo, porque se me agotan los pasajes que ya he escrito, se me acaban las frases de mi memoria, se me escapan los recuerdos entre las rejillas de mi mente abierta La música, los lugares, los viajes, mi habitación, sus paredes y mis noches, ese olor que me devolvió a esta etapa de no querer estar... volver a escribir, es dificil, debo encontrarme de nuevo, debo buscarme....