No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises de una ciudad que busca culpables en las miradas incautas de soledades desesperadas.
El extraño espacio virtual de mi memoria se encapricha por regurgitar sobre este presente su pasado, y , cansado de estar en él, como polluelo abro mis fauces, devoro todo ese manantial de melancolía, entre risas y dolor me convenzo de que no volverá Esto de forzarme a escribir no está funcionando, pero siento un deber para con mi pasado hacerlo, porque se me agotan los pasajes que ya he escrito, se me acaban las frases de mi memoria, se me escapan los recuerdos entre las rejillas de mi mente abierta La música, los lugares, los viajes, mi habitación, sus paredes y mis noches, ese olor que me devolvió a esta etapa de no querer estar... volver a escribir, es dificil, debo encontrarme de nuevo, debo buscarme....
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