Nací una tarde plomiza de junio, reberveraba el sonido del viento en las paredes de un cuarto mustio que respiraba vicios pasados, allí luego de saltar al charco de la calle mis pies empezaron a echar raices en una ciudad que nunca ha estado conforme con mi estadía en sus callejones, luego fue pasando el tiempo y como un árbol estático decidí dar sombra a esa ciudad que mostraba signos de asco cada vez que el viento soplaba por mis hojas y emitía el silvido profundo que hace aparecer a las melancolías más fuertes, así pasan los minutos y veo lentamente caer una a una mis hojas marchitas, como la plusvalía del tiempo revienta mis raíces, veo resquebrajar el pavimento que sostiene mi copa, así pasan los días hasta ahora, aún..sin querer...me quedo aquí...mientras esta ciudad escupe en mis raíces por romper el pavimento vacío de su fachada cosmopolita que esconde un pequeño pueblo harto de calor y de mentes cerradas que bajan las santamarías a próximos triunfos del futuro.
El extraño espacio virtual de mi memoria se encapricha por regurgitar sobre este presente su pasado, y , cansado de estar en él, como polluelo abro mis fauces, devoro todo ese manantial de melancolía, entre risas y dolor me convenzo de que no volverá Esto de forzarme a escribir no está funcionando, pero siento un deber para con mi pasado hacerlo, porque se me agotan los pasajes que ya he escrito, se me acaban las frases de mi memoria, se me escapan los recuerdos entre las rejillas de mi mente abierta La música, los lugares, los viajes, mi habitación, sus paredes y mis noches, ese olor que me devolvió a esta etapa de no querer estar... volver a escribir, es dificil, debo encontrarme de nuevo, debo buscarme....
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