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Impreciso

Aquí de nuevo a la deriva entre carcajadas rotas y lágrimas de cristal, he decidido que mi paisaje natural es el desconsuelo abismal, la desgracia temprana, como la brisa tumba al nido, así he decidido ser hoy, una ráfaga de maldiciones, una venganza de la conciencia, he pasado de ser un anhelo a convertirme en consuelo de la noche, de la sal, de la lluvia perpetua en mi lodazal, en el solar del tiempo, en la esquina del olvido, soy yo quien destruye ilusiones y corta corazones, soy yo quien decide esperar la noche y borrar los días, soy quien soy en soledad tardía, anticipada por tantas lágrimas de corazones vacíos, aquí soy desconsuelo de ojos profundos, me he convertido en algún deseo prohibido, para más nadie, sólo el mío... he querido ser cuando no soy, ni he tenido la oportunidad de ser lo que siempre he sido, sólo estar en el efímero día de la venganza, en la luna roja de las promesas incumplidas, soy yo quien ahoga las palabras, el que mata los suspiros y quien ahoga los ensueños de días mustios en el gabinete del sol… se hizo la paz para yo poder destrozar las esperanzas de conservarla.

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Para quien no quiere Llegar

Otra vez en la encrucijada de mi acostumbrada vigilia El silencio reverberando en lugar de tu compañía atemporal  y como siempre, desde mi balcón, agito la copa vacía Pero tu ausencia no escucha los ecos de este momento ideal  Tu soliloquio escurre las palabras que espero con demasía  Sigues postergando mi estadía junto a tu sitial    Porque nuestra geografía se vuelve distancia imposible de franquear Está fraguada por linderos y mares de ansiedad Se devela que no hay atajos, ni recodos para quien no quiere llegar Demuestra ese hábito tu mirada al virar lejos de mi soledad Siempre a paisajes ajenos a mi sabana suele vislumbrar Incuestionablemente la cuestión suele aflorar ¿no hace mella mi letanía en tu individualidad? ¿No acorta los pasos mi verborragia ensimismada al gritar?  No queda más que hacia atrás empezar a marchar en soledad Devolver los pasos, que, aunque perdidos, sus huellas algo nos deberán enseñar    

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta incluso la muerte en domingo no se da tregua hasta el viento su soplido lo regala al olvido y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar

El prodigio destino

 Revisé el relicario entre las alhajas de nuestra estadía Minuciosamente con mirada distraída en la copa medio vacía Se desliza por mi mente el dulce recuento de madrugadas robadas  Bajo una luz poco común, una que nunca encontré entre mis albas Descubrí que tu mirada, esos ojos café tatuaron un sur distinto a mi latitud acostumbrada Bosquejan un escrutinio distinto debajo de mi Ecuador conocido Y como asidua a mí,  rompiste los linderos de mi Alhambra  Poco a poco las fronteras de este corazón se dieron cuenta de algo desconocido Así, el  volver a mí se ha convertido en un renacer de viejos destinos Con un calor de besos apasionados, mordiendo los labios de nuestros días Apasionadas sábanas dibujan nuevas madrugadas incógnitas  Y un beso de despedida dibuja el cenit en nuestras mañanas Para luego iniciar este ciclo divino de encontrarnos en lo clandestino En habitaciones no tan extrañas, entre sábanas menos ajenas  Un vaivén de besos y vino, converger...