Ir al contenido principal

Entradas

A la deriva

yo pensé en la soledad, decidí naufragar en las playas del recuerdo, en las noches de tormento, hoy es más fácil decir que los días pesan, porque su fulgor es cada vez menos fuerte, no soy yo escribiendo mis testamento soy yo recitando una mentira, la de las noches de verano, la de la rosa en el jarrón, desquebrajadas las verdades, rotas por la ansiedad, no miento, juro por las sombras que soy el único real en esta mentira disfrazada de rutina, será la noche, el naufragio y el alcohol, el combustible efímero de los días de calor, ardor y miel, satisfacción y desengaños, todo en una misma piel.

Lo olvidaré

El recuerdo de como volver, las pisadas que ansioso devolvía al camino, mi soliloquio, las noches que recordaban el olor del humo, las bocanadas de nostalgias y las risas del alcohol en falsas sombras por las que transitábamos sumidos en nuestra piel, todo eso  lo olvidaré, los días de luna y las noches de sol, todas, las olvidaré, los sabores de los errores, traslucidas cortinas de savia calman al corazón, suaves al pasar de los recuerdos, las arenas finas del tiempo suavemente entierran las heridas bañadas de sal, la cal, el barco de piedra, las falsas sonrisas y hasta una mentira, la olvidaré, calmados los sonidos del reloj, la noche y el corazón, los días y el alcohol, lo olvidaré, desvariando al compás del nuevo metrónomo, el tic y el tac de los días de hoy, la vida y la nostalgia, la melancolía y la noche...lo olvidaré, con el recuento de las noches, el porvenir vaciado en el futuro de los días, el olvido entregado en un misiva, esta noche no será parte de mi vida...

Vaya a saber el tiempo

Vaya a saber el tiempo de las noches aquellas que nunca borraremos de nuestra piel en la inmensa quietud de los días venideros, la nostalgia salvaje consume la vida de sal, las mañanas amargas sin el sabor del destilo amargo De tu piel, ayer fue, hoy la melancolía de los sentidos, que nunca fuiste ni seras, pero sabes, el tiempo es testigo, en vano, Noches, sábanas y días de sol , ¿para que los segundos pasan?, por qué la vida clama el sabor de tus labios, es quizás, la premura infinita de los lugares no visitados, las horas no malgastadas y el espacio olvidado en la mesa vacía de tus ojos oxidados por el tiempo finito 

Las fotos nunca se tornaron amarillas

El pasar del tiempo en la noche de idilios prohibidos y de caricias clandestinas ocultas por la madrugada, ha mostrado que el sepia no es el tono de su predilección , sin embargo es pasado, quizás algunos días olvidados, monótonos, en espera de la caída del sol, las noches de lluvia que no permitieron la trascendencia de las horas furtivas que nos regalaba un nuevo anochecer, horas que en el futuro sería un presente de arrepentimientos, sin embargo allí están los momentos que pasaron y que debían pasar, estaban presentes en nuestros presentes por una razón, la vida era para vivirla y nada más... ocurrieron para agradecer a la noche poder disfrutarlos, para recordarlos, la noche de los silencios, la noches de las risas y el humo, aquellos días de calor en el frente, en la noche de nuestro pasado que nunca tuvo tiempo de tornarse amarillo.

Pira de Recuerdos

Arden noches y días, por igual, por simple memoria ardiente de recuerdos que queman, todo a la hoguera, se lavan las vidas con agua de sal, con lenguas de fuego, las flamas alimentadas por las memorias, desdibujando al tiempo mismo, haciendo inútil las palabras de miedo, todo arde, todo quema, así las cenizas alzadas al viento demuestran un viaje más que culmina en ardor, en la gran pira de recuerdos hastíos, de conversaciones estériles y discusiones tardías, arden las palabras, los minutos, arde el tiempo futuro, conjugando en pasado su destino, en las llamas de la verdad imposible de esquivar, allí arden las habitaciones, sábanas y viajes, los segundos, el agua y la sangre, todo se quema como papel débil al calor, tan efímeras cenizas brotan de tan largo tiempo, tan falsas las verdades, luego del fuego, las cenizas, no arden, sólo vuelan, desperdigadas al azar del tiempo, viajando más allá, dejando sola la hoguera frente a un mar tan vacío como sus entrañas, arde para no arder más, t...

Habitación Olvido

Decidió no permanecer y olvidó los últimos dos besos que derramó en sus labios aquel extraño y misógino seductor de segunda, comprendiendo en un soplo de respiración de aquel vago mequetrefe que sería su inspiración futura como una musa anacrónica y lejana, pero se dejó llevar por la vida y le hizo caso a su libertad, en ese entonces las calles se mostraban más oscuras bajo la luna de una primavera enamorada de las huidas y anécdotas pasajeras de rutinas efímeras y atemporales, de esas que se cuentan en las casas maternas y se olvidan en los rincones mientras un beso prohibido es el protagonista de una madrugada de ensueños…vagando por las vidas sabiendo nada de mentiras, profeta falsa de nuevas aventuras místicas, era mentira, su verdad no existía, fue eso y nada más un espejismo a falta de mar, una caricia en la hora de soledad, fue ella y nunca será más.

El artificio de mi verdad

Mirando bajo las estrellas, la noche ya no se pinta tan amena, resonaban carcajadas y ahora el olor a la cerveza marchita el cuarto vacío, penumbras eternas de cuadros inconclusos, lástima del tiempo, esclavo del destino, pensé en olvidar pero no recordaba que no podría hacerlo, caí, fue el vaivén de la noche, haciendo cosas de mala gana y durmiendo por inercia monótona, me descubrí hastiado de la memoria, vi y sudé luna, el calor inclemente de los pensamientos secados al sol, luz y noche aurora y ocaso, se funden en días obtusos, los ángulos de la muerte dibujados en sombras más oscuras que la noche, pasó el vino, llegó la vida, se extingue la sangre seca de las paredes de mi habitación pero nunca encontró una razón para saludar, se habría ido más allá del tiempo en callejones vacíos, los de mi memoria, los de ella y su impaciencia infinita, peor que la mía, viví las sombras envuelto en sábanas benditas, una calada más y se acaba rutina, sin darme cuenta así nomás, como el cuervo en ...