¿por qué la nostalgia de tiempos vacíos hace que reverbere tu recuerdo en los pasillos de mi mente? momentos banales, maquillados de traición, sabiduría infinita de conseguir lo que había perdido en otros ojos menos viciados, en carcajadas resonantes de brillos puros y saber que al encontrarme de nuevo conmigo la claridad divina sería el resplandor de un amor que no conocía barreras de cal, pasó y se fue el tiempo, pero se quedó conmigo la divina gracia de tus brazos abiertos esperando con un beso de confort y un regazo de piel suave y cada vez más cálido para entibiar mis sueños desperdigados en las noches de un pasado que refleja cansancio y sudor, cansancio de andar por esas calles sombrías deambulando sin el rumbo que dibujan tus piernas y que ahora sigo su trazo en el lienzo de mi vida, dibujando ya no espirales, si no una flecha hacia un futuro de sol y noches sagradas
No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises...
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