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Mostrando las entradas de septiembre, 2010

Cuando quiero buscarte no te encuentro

Te Vi

Ayer reconocí en tu mirada, los vestigios del tiempo, la voz recobró el tono vivo de las noches prohibidas que no saben los días que alguna vez existieron, así pasó la vida, así a un año de nuestra despedida aún curioseo los callejones de nuestra historia, busco sonámbulo las miradas perdidas y resiento los besos que nunca se dieron, aún en el palpitar de una sonrisa, en estrechar la mano de un tiempo que no veía luz, así tu forma de ser aún no se ha ido, un que habría pasado eterno y una mira más, perdida entre mis recuerdos, allá tu con tu vida resplandeciente acá yo con mi historia naciente, apartados por banales prejuicios y dispuestos quizás a un concilio secreto, después las palabras atoradas en la garganta no consiguen sanar el desperdicio de noches salvadas por las horas del reloj y por la duda maldita de no querer pasar la vida en una celda vacía contemplando fotos marchitas y con miedo a volver a vivir.

Allá y Entonces

Aquí y ahora las viejas cartas rotas sobre la mesa y un olor a sepia deambula por la habitación principal, sí, la misma del ventanal, allí en la alfombra descansan las horas de piedra que caían con nuestras carcajadas, son la huella indeleble de momentos estáticos y ahora llenos de ceniza, justo detrás de la colcha se encuentra nuestro primer beso, descansa bajo almohadas perdido entre nuestros deseos, desperdigados los sueños que escribimos en el sol, ausentes los nervios y las mentiras, se perdieron entre la rutina, que acumulada en la esquina aún sigue descomponiendo el paisaje de nuestras vidas, el sillón dónde comimos, el olor al perfume del vaticinio, las cartas vuelan de la mesa a la puerta, el umbral dónde nos despedimos, tratan de revivir nuestra historia de vida, así se destilan los días de sol y las noches de luna, pasan de nuevo por el ojal del tiempo, todo estático y en el mismo lugar que lo dejamos, ahí en nuestra pieza, las losas se quedan marchitas, mientras se cierra …

Mendigo del tiempo

largos años de sol manifiestan las grietas en mi piel, suaves venas expuestas al viento, víctimas de melancolías tan fuertes como su torrente ahora maltrecho, pasé días y viví noches, inhalé luna y exhalé sol, pasé el tiempo, manecillas húmedas de lágrimas de sal, aquí en la plusvalía del tiempo las noches no son tan largas, castigo inclemente por mis excesos pasados, las grietas del sol, las venas de sangre, el río de sal...aquí en las noches se dibuja el sol, existe el sueño, la rutina apabullante, el cansancio del corazón, brilla la vida pero no en esta celda, se ve a lo lejos, como si esas manecillas caminasen hacia atrás...hacia allá...vivo días y paso noches, altero la realidad pasada que movía mi vida, inhalo savia y exhalo rutina...pasa el tiempo y el tiempo no me regala más excesos...sólo espera la fecha tatuada en mi frente que anuncia la caducidad de mi existencia.

Se acabará

Se acaba el tiempo, mi tiempo de ceniza, víctima de malas horas y desencajadas avaricias, sabelotodo maldito, destino juegas sucio, aquí aparecen los ases bajo tus mangas, mi risa rota en la mitad del cielo amarillo de fotografías marchitas en las gavetas olvidadas por los creadores y sus manos jóvenes que nunca decidieron sacar al sol los recuerdos prematuros, así de insólito se reflejan las miradas en playas de lágrimas de cristal, en su fondo barcos de piedras anuncian los naufragios sombríos de cada etapa de mi estadía en este desierto de tierra y sal, cal amarga que quema la piel del tiempo, lo desvanece y añora cada vez más el agua prohibida de la razón y las noches de paz que le robaba su destino, se quedaba con madrugadas de humo y perfume dulce de frutas destrozadas en el suelo, como el malgasto de excesos desmedidos que ahora forman parte de un rompe cabeza podrido y que deja un olor a nostalgia no tan dulce como esperaba al caer esa noche, en el sofá, en las estrellas...

Algún día de aquellos

Pienso en las mañanas olvidadas, como una voz que grita al desespero en esas noches que la orilla de la cama nunca aparece, pienso en esas mañanas que no tienen una fecha marcada en el calendario simplemente por tan absurdas como una gota de lluvia más, esas mañanas que reflejaban el pasado el que es el presente anhelado de este futuro anacrónico e impreciso, un futuro que se resquebraja como arcilla al sol, sus grietas desdibujan ese pasado lo destrozan y abandonan al frío de una memoria que no los olvida pero no le da tiempo de recordarlo, es injusto para esos días, es como esa melancolía que nunca llegó en el momento justo y que poco a poco ahora se cuela entre los sueños de día y la rutina maldita de nuevos momentos redundantes en los pasillos del sol y de esta ciudad que se hace cada vez más vieja y desaturada,con colores vivos muertos, sigo pensando en esas mañanas, en esos rayos de sol y esa madrugada, el humo exhalado por mis pulmones...el sabor amargo de las despedidas, el ol…

Biografía

Nací una tarde plomiza de junio, reberveraba el sonido del viento en las paredes de un cuarto mustio que respiraba vicios pasados, allí luego de saltar al charco de la calle mis pies empezaron a echar raices en una ciudad que nunca ha estado conforme con mi estadía en sus callejones, luego fue pasando el tiempo y como un árbol estático decidí dar sombra a esa ciudad que mostraba signos de asco cada vez que el viento soplaba por mis hojas y emitía el silvido profundo que hace aparecer a las melancolías más fuertes, así pasan los minutos y veo lentamente caer una a una mis hojas marchitas, como la plusvalía del tiempo revienta mis raíces, veo resquebrajar el pavimento que sostiene mi copa, así pasan los días hasta ahora, aún..sin querer...me quedo aquí...mientras esta ciudad escupe en mis raíces por romper el pavimento vacío de su fachada cosmopolita que esconde un pequeño pueblo harto de calor y de mentes cerradas que bajan las santamarías a próximos triunfos del futuro.