El artificio de mi verdad


Mirando bajo las estrellas, la noche ya no se pinta tan amena, resonaban carcajadas y ahora el olor a la cerveza marchita el cuarto vacío, penumbras eternas de cuadros inconclusos, lástima del tiempo, esclavo del destino, pensé en olvidar pero no recordaba que no podría hacerlo, caí, fue el vaivén de la noche, haciendo cosas de mala gana y durmiendo por inercia monótona, me descubrí hastiado de la memoria, vi y sudé luna, el calor inclemente de los pensamientos secados al sol, luz y noche aurora y ocaso, se funden en días obtusos, los ángulos de la muerte dibujados en sombras más oscuras que la noche, pasó el vino, llegó la vida, se extingue la sangre seca de las paredes de mi habitación pero nunca encontró una razón para saludar, se habría ido más allá del tiempo en callejones vacíos, los de mi memoria, los de ella y su impaciencia infinita, peor que la mía, viví las sombras envuelto en sábanas benditas, una calada más y se acaba rutina, sin darme cuenta así nomás, como el cuervo en el umbral, nunca más, parece desvarío de las horas, pero el tiempo se lamenta en su cara, es la mía, la vida, la noche, las horas y el reloj, descubrí el artificio de mi verdad…

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