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Gustavo

Por razones irracionales, por la ira al tiempo, hoy busco entre líneas los mensajes que dejaba tu lírica, poeta, maestro al conjugar labios de rubí, resuenan en mi memoria acordes de guitarras, las mismas letras de mi infancia, un soda de ayer y hoy, que difícil es saber que la fuerza natural te llevó hoy hacia la cúpula, allá donde los x no penetran...añoranza amarga de un nuevo recital, las gracias totales se han de quedar cortas hoy en tu ciudad de la furia, nunca tan susceptible como ayer, tu silencio no fue tiempo perdido, nos enseñó a extrañarte, nos preparo para tu final caja negra, tu track 8... Que triste la venganza del exceso, pero como no pedirte que vivieras al borde, agradecerte más, aquí y allá, en la tierra del fuego un cuerpo inflamable es menos frágil, gracias cerati, genio, ídolo, maestro e inspiración, no te veré volver, me quedará empapelar mi habitación con tu sonido, hoy hago en tu honor un picnic en el 5A,  buenos aires, buenos aires...soledad.

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Falsa musa

No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises...

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta incluso la muerte en domingo no se da tregua hasta el viento su soplido lo regala al olvido y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar

Para quien no quiere Llegar

Otra vez en la encrucijada de mi acostumbrada vigilia El silencio reverberando en lugar de tu compañía atemporal  y como siempre, desde mi balcón, agito la copa vacía Pero tu ausencia no escucha los ecos de este momento ideal  Tu soliloquio escurre las palabras que espero con demasía  Sigues postergando mi estadía junto a tu sitial    Porque nuestra geografía se vuelve distancia imposible de franquear Está fraguada por linderos y mares de ansiedad Se devela que no hay atajos, ni recodos para quien no quiere llegar Demuestra ese hábito tu mirada al virar lejos de mi soledad Siempre a paisajes ajenos a mi sabana suele vislumbrar Incuestionablemente la cuestión suele aflorar ¿no hace mella mi letanía en tu individualidad? ¿No acorta los pasos mi verborragia ensimismada al gritar?  No queda más que hacia atrás empezar a marchar en soledad Devolver los pasos, que, aunque perdidos, sus huellas algo nos deberán enseñar