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SOÑÉ EN BOGOTÁ



Entre adoquines enmohecidos caminaba la noche, perdido el frío se acurrucaba en mis huesos, no conocía el cielo, no era mi ciudad de desvelos, faltaban las brisas y el marullo, desvarié en calles desconocidas derrapaba mi ilusión en nomenclaturas absurdas, las comprendía, tomaba en cuenta la quimera de esa vida, no conocía la lluvia ni la neblina, estaba aquí escribiendo sobre mi rutina, despedazada la fantasía de los abismales vacíos convertidos en pasajes de sol tardío así el agua borra los vestigios de ese calor infernal por las calles de asfalto mustio, para no volver pensaba, es la plegaria que al fin me despertaba, pero estaba aquí, seguí perdido entre vagones y caminos, los pies ardidos por falta calor, la piel expuesta al alma  un nervio de vapor errante entre la neblina densa y la bruma.


Era Bogotá, las montañas y las promesas, la soledad de las calles atestadas estaba en mi quimera, pensé que esta ciudad era la mía, no lo era, no estaban las luces ni el ventanal, el tiempo no corría igual ese sol de mi pesar ahora salía más tarde de lo habitual, estaba acá, en el mismo sitio en el que ahora despierto, con efluvios de ensueños perdidos, con rostros que jamás había visto…tan común esas miradas de desperdicio, en otro espacio, ahí perdido, era un sueño que no podía ser mío lleno de adoquines soledad y pinos. 

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Redundancia

La nostalgia prematura de latitudes de infortunio
se desdibuja con tiempo en manchas de humedad
pero la noche demuestra que no tiene edad
así entre el vino y el frío el presente se conjuga en gerundio

Sigo siendo mi sombra en la acera inerte
Esa quimera de la noche sobre la ciudad
Una fachada sombría en esta falsa verdad
Sigue queda, secando al sol todo lo que hace desprenderte

Así se desprende de mentiras y verdades
en el lecho de la luna, ilusiones pasajeras
me deshago en quebrantos y esteras
pero de nuevo el tiempo se ha perdido por estas clandestinidades

Como soliloquio magnífico
Este ensueño idílico
pero de humo y espejos un estereotipo
sigo siendo la sombra de mi perfil espídico




Me construí un domingo

hastiado de no encontrarla
una reproducción infructífera del espacio
apartado del alcohol divino de las tarde  de sol
Preso de mi soliloquio
inerte en la mirada al vacío
decidí fabricarme uno propio
un domingo
desde la mañana hasta la noche
un domingo
de risas y alcohol
un domingo de comida y calor
con recuerdos y todo
ese domingo
de noches por días
lo encontré
en el sueño
en la quimera
en la divina partida de los sentidos
un domingo y nada más
es un día...perdido en tiempo
un domingo hastiado de ser y estar en mi línea de tiempo
un domingo que brinda por su partida...

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar
su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo
escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta
incluso la muerte en domingo no se da tregua
hasta el viento su soplido lo regala al olvido
y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar