¿Cómo devolver los pasos al camino, si han pasado quién sabe cuantos kilómetros desde el día en que salí y las tardes recorridas? ¿cómo decirle a los pies que siga el camino de regreso, si no hay?...es querer tomar el reloj y retroceder manualmente la vida, es inútil pensar, ya cansado de este monólogo rutinario con el que me convenzo día a día de lo que el nano dice, caminando, dejando estela y volviendo a pisar este asfalto frío y apático, las razones sobran para ver el mismo cielo que me despidió, pensar en las aceras ahora destruidas de mi ciudad, añorar el calor agobiante y la vida que se desdibuja en este presente etéreo, que divertido sería volver, decirle al tiempo aquí estoy, voy a perderte entre tantas banalidades, voy a destilarte a fuego lento, que me encerraré en mi cuarto con todos mis fantasmas y los disfrutaré sin importar cuanto duelan, que de nuevo abrazaré al sol que se colará entre las persianas, ¿cómo hacer todo eso, si estoy tan lejos de poder volver a mi prisión? siendo libre...añoro las cuatro paredes y el umbral de mi celda...
No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises...
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