Ir al contenido principal

Algún día de aquellos

Pienso en las mañanas olvidadas, como una voz que grita al desespero en esas noches que la orilla de la cama nunca aparece, pienso en esas mañanas que no tienen una fecha marcada en el calendario simplemente por ser tan absurdas como una gota de lluvia más, esas mañanas que reflejaban el pasado, el que es el presente anhelado de este futuro anacrónico e impreciso, un futuro que se resquebraja como arcilla al sol, sus grietas desdibujan ese pasado lo destrozan y abandonan al frío de una memoria que no los olvida pero no le da tiempo de recordarlo, es injusto para esos días, es como esa melancolía que nunca llegó en el momento justo y que poco a poco ahora se cuela entre los sueños de día y la rutina maldita de nuevos momentos redundantes en los pasillos del sol y de esta ciudad que se hace cada vez más vieja y desaturada,con colores vivos muertos, sigo pensando en esas mañanas, en esos rayos de sol y esa madrugada, el humo exhalado por mis pulmones...el sabor amargo de las despedidas, el olor inconfundible de la alegría...sigo pensándolo y ya casi se esconden entre esas grietas que diluyen los recuerdos de caras sonrientes y tiempos menos grises, se esconden...van hacia el olvido

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Falsa musa

No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises...

Desperdicio

Debí regalar palabras al silencio como castigo por no dejar de hablar su verborrea irritaba los tímpanos del tiempo escaseaba la razón en su conjunción, era errada su cantaleta incluso la muerte en domingo no se da tregua hasta el viento su soplido lo regala al olvido y aún así el silencio atinaba con desacierto no parar de hablar

Para quien no quiere Llegar

Otra vez en la encrucijada de mi acostumbrada vigilia El silencio reverberando en lugar de tu compañía atemporal  y como siempre, desde mi balcón, agito la copa vacía Pero tu ausencia no escucha los ecos de este momento ideal  Tu soliloquio escurre las palabras que espero con demasía  Sigues postergando mi estadía junto a tu sitial    Porque nuestra geografía se vuelve distancia imposible de franquear Está fraguada por linderos y mares de ansiedad Se devela que no hay atajos, ni recodos para quien no quiere llegar Demuestra ese hábito tu mirada al virar lejos de mi soledad Siempre a paisajes ajenos a mi sabana suele vislumbrar Incuestionablemente la cuestión suele aflorar ¿no hace mella mi letanía en tu individualidad? ¿No acorta los pasos mi verborragia ensimismada al gritar?  No queda más que hacia atrás empezar a marchar en soledad Devolver los pasos, que, aunque perdidos, sus huellas algo nos deberán enseñar