largos años de sol manifiestan las grietas en mi piel, suaves venas expuestas al viento, víctimas de melancolías tan fuertes como su torrente ahora maltrecho, pasé días y viví noches, inhalé luna y exhalé sol, pasé el tiempo, manecillas húmedas de lágrimas de sal, aquí en la plusvalía del tiempo las noches no son tan largas, castigo inclemente por mis excesos pasados, las grietas del sol, las venas de sangre, el río de sal...aquí en las noches se dibuja el sol, existe el sueño, la rutina apabullante, el cansancio del corazón, brilla la vida pero no en esta celda, se ve a lo lejos, como si esas manecillas caminasen hacia atrás...hacia allá...vivo días y paso noches, altero la realidad pasada que movía mi vida, inhalo savia y exhalo rutina...pasa el tiempo y el tiempo no me regala más excesos...sólo espera la fecha tatuada en mi frente que anuncia la caducidad de mi existencia.
No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises...
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