He sido un sueño imposible tatuado en las pupilas cotidianas del tiempo, una palabra, un vapor, y no lo he aprovechado, he sido verbos, he sido adjetivos, pero no soy más que un nombre silbado al viento, he pasado de ser un amigo a un idilio prohibido, me he aprovechado de lo que he sido en ciertos momentos, en otros no he querido saberlo, pero por ahí se dice que también he sido el sueño de princesas de turno, he querido ser tantas cosas, pero ninguna ha salido como he querido, he vivido en la memoria, en la espuma de las olas, he vivido en una carta, en el color sepia de fotos olvidadas, aunque no lo sepa he sido un desamor, he sido el beso prohibido de alguna que otra, he sido la tortura, el alivio y la desesperanza de ninguna, he sido lágrimas, risas y sentimientos encontrados, he sido víctima, y no ha quedado testigo de haber sido algo que nunca he sido, he sido una mentira, una coartada, una salida….pero nunca la mía, también fui una caricia, una velada desesperada para aplacar sentimientos hastíos, fui una docena de rosas, fui una carta desesperada quizás soy una canción alzada al viento, pero no soy yo, si he sido eso, es porque el tiempo ha decidido colocar a mi destino en el momento justo para que jale mis cuerdas y como buen verdugo ha sabido ejecutar cada segundo con la precisión que sólo su hoz consigue, soy porque soy, fantasma de la soledad presente oculto, un recuerdo, una palabra una noche prohibida o quizás soy sólo yo porque no he podido ser más nada que lo que soy.
No sabía que la melancolía se pudiese mezclar con el arrepentimiento, con las ganas de reparar las heridas de una mañana fría, de la vida eterna en las noches de una soledad agobiante, fueron recurrentes las palabras que derramaste en las páginas de luz que alguna vez ojeé, esas que me regalaste como sellando una mentira que pareció tan cierta, como para lavarte el paladar de sabores amargos mezclados con el alcohol, buscabas remojar tu imagen en lágrimas sin sal, en un corazón que manipulaste sin maldad, desligándote, buscando impunidad en ojos que no te importan, te desvelaste lo suficiente para limpiar tus días o más bien tus madrugadas marchitas, buscaste risas y excusas, una soledad protagonista, culpándola, apilando otra estaca en la playa de tu vida, otra huella desvanecida por la marea de tu indecisión, buscando una excusa en el tiempo y el tiempo solo se rió de ti y te entregó un destino vacilante y una reputación de musa anacrónica que vende sus servicios en las noches grises...
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